EL Segundo Mandamiento De Dios
Pastor SERGIO RODRÍGUEZ VARELA
Como ya se ha expuesto anteriormente, los diez mandamientos no son otra cosa que un resumen de la Ley moral de Dios para el hombre en su obligación con su creador y con su prójimo. El segundo mandamiento, y tal como en el primero en donde Dios nos prohíbe tener otros dioses delante de él, nos demanda a no representarlo ni caricaturizarlo con nada que el haya creado a objeto de ser motivo de falsa adoración. Éxodo 20: 4 – 6 "No te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos”.
Dios no se opone a la Escultura a modo de arte o expresión artística como lo son las grandes obras de famosos escultores del mundo antiguo y moderno. Mas bien lo que el mandamiento nos prohíbe es la creación de imágenes para ser objeto de culto y adoración en uso de la religión. Dios es espíritu y por cuya razón demanda servicio y adoración en espíritu y verdad (palabras de Jesús, Juan 4: 24).
El mandamiento a la vez nos declara cuan grave es el contravenir su mandato ya que le ofende su grandeza, poder y su gloria excelsa.
Con nada podemos representarlo ni compararlo.
Biblia Versión Jerusalén Isaias 40:18- 26 “Pues ¿con quién asemejaréis a Dios, qué semejanza le aplicaréis? El fundidor funde la estatua, el orfebre con oro la recubre y funde cadenas de plata. El que presenta una ofrenda de pobre escoge madera incorruptible, se busca un hábil artista para erigir una estatua que no vacile. ¿No lo sabíais? ¿No lo habíais oído? ¿No os lo había mostrado desde el principio? ¿No lo entendisteis desde que se fundó la tierra? El está sentado sobre el orbe terrestre, cuyos habitantes son como saltamontes; él expande los cielos como un tul, y los ha desplegado como una tienda que se habita. El aniquila a los tiranos, y a los árbitros de la tierra los reduce a la nada.
Apenas han sido plantados, apenas sembrados, apenas arraiga en tierra su esqueje, cuando sopla sobre ellos y se secan, y una ráfaga como tamo se los lleva. ¿Con quién me asemejaréis y seré igualado?, dice el Santo. Alzad a lo alto los ojos y ved: ¿quién ha hecho esto? El que hace salir por orden al ejército celeste, y a cada estrella por su nombre llama. Gracias a su esfuerzo y al vigor de su energía, no falta ni una. El contravenir este mandato, en su celo Dios no pasara por alto el ir en contra de su voluntad vv. 5-6 “No te inclinarás a ellas ni las honrarás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia por millares a los que me aman y guardan mis mandamientos”.
En su comentario agregado (Biblia Jerusalén) nos dice: “El verdadero Dios es incomparable, en esto se funda, a partir del decálogo, la prohibición de imágenes. La polémica de los dioses paganos e ídolos fabricados por la mano del hombre”. Que nuestras vidas y descendencia sean bendecidas por su gracia incomparable.
